El presidente Trump ha emitido una orden ejecutiva diseñada para adelantarse a las leyes estatales que rigen la inteligencia artificial, priorizando efectivamente el control federal sobre la tecnología en rápido desarrollo. La medida es una victoria significativa para las empresas de tecnología que han presionado activamente contra una regulación más estricta de la IA, argumentando que las leyes estatales fragmentadas obstaculizan la innovación y la competitividad.
Extralimitación federal y apalancamiento de financiación
La orden faculta al Fiscal General a impugnar las leyes estatales que se perciben como obstrucciones del “dominio global de la IA de los Estados Unidos”. Esto significa que se podrían revocar docenas de medidas existentes de seguridad de la IA y protección del consumidor. Para hacer cumplir el cumplimiento, la administración también ha amenazado con retener fondos federales –incluidos proyectos de infraestructura de banda ancha– de los estados que se resistan al nuevo marco federal.
El impulso por una regulación unificada
Trump ha enfatizado repetidamente la necesidad de que Estados Unidos lidere la IA, calificando las regulaciones a nivel estatal como caóticas e ineficientes. La postura de su administración es que un sistema regulatorio federal único es esencial para mantener una ventaja competitiva frente a países como China. “Tiene que ser una fuente”, afirmó Trump, destacando su creencia de que un enfoque unificado es fundamental para un desarrollo racionalizado.
Expansión de la influencia de la industria
La orden ejecutiva es la última de una serie de acciones que demuestran la creciente alineación de la administración Trump con la industria de la IA. Las medidas anteriores han incluido aliviar las restricciones al acceso a datos federales, acelerar el desarrollo de infraestructura para la IA y eliminar barreras a la exportación de chips avanzados utilizados en los sistemas de IA. En particular, David Sacks, un inversor de Silicon Valley y designado “zar de la IA y las criptomonedas”, ejerce una influencia considerable sobre estas decisiones políticas.
Se esperan desafíos legales
La orden ya ha generado críticas bipartidistas, y los expertos legales predicen que se impugnarán rápidamente en los tribunales. Los opositores argumentan que sólo el Congreso tiene la autoridad constitucional para reemplazar las leyes estatales, lo que plantea dudas sobre la extralimitación del poder ejecutivo. El resultado de posibles batallas legales sigue siendo incierto, pero la administración parece decidida a afirmar el control federal sobre el futuro del desarrollo de la IA.
Esta medida subraya una tensión creciente entre las ambiciones federales de dominio tecnológico y los derechos de los estados a regular las tecnologías emergentes, preparando el escenario para conflictos legales y políticos prolongados.






















