Se prevé que la Seguridad Social, un salvavidas para más de 70 millones de estadounidenses y un sistema de pago anual de 1,5 billones de dólares, se vuelva insolvente en los próximos diez años. Este no es un problema lejano: 2035 se acerca rápidamente. El problema central es una proporción cada vez menor entre trabajadores y beneficiarios: menos personas que aportan al sistema en comparación con las que reciben beneficios. Los expertos coinciden en que es inevitable realizar cambios significativos para mantener la solvencia, y esto es lo que anticipan.
Posibles ajustes a la financiación y los beneficios
El sistema actual se basa en un impuesto sobre la nómina del 12,4%, dividido entre el empleador y el empleado. Aumentar esta tasa generaría más ingresos, pero enfrenta resistencia política. Otro cambio propuesto implica levantar o eliminar el límite de ingresos de $176,100 (que aumentará a $184,500 en 2026), garantizando que las personas con mayores ingresos contribuyan más. Esto cuenta con el apoyo del público, pero es posible que no resuelva completamente el problema.
El riesgo de recortes de beneficios
Reducir o eliminar los ajustes por costo de vida (COLA, por sus siglas en inglés) –los aumentos anuales destinados a compensar la inflación– es otra posibilidad. Sin embargo, esto podría perjudicar desproporcionadamente a las personas mayores que ya luchan contra el aumento de los costos de atención médica, lo que provocaría una fuerte reacción pública. Una medida más drástica es una posible reducción del 20% en los beneficios si no se toman otras medidas. El Comité de Medios y Arbitrios advierte que este escenario es probable a menos que se produzcan reformas.
Ajustes a la edad de jubilación
La plena edad de jubilación (FRA) es actualmente 67 años para los nacidos en 1960 o después. Es posible que se produzcan nuevos aumentos, aunque son políticamente sensibles. Un enfoque gradual, dirigido a los futuros beneficiarios, puede ser más aceptable que los cambios inmediatos. Los expertos sugieren que un aumento gradual de la FRA, junto con beneficios reducidos, podría ser un compromiso.
Propuestas políticas y solvencia a largo plazo
Algunas propuestas, como eliminar los impuestos sobre los ingresos del Seguro Social (como sugirió el expresidente Trump), ofrecerían un alivio a corto plazo a las personas mayores con altos ingresos, pero aumentarían la presión financiera sobre los trabajadores y pondrían en peligro la solvencia a largo plazo. Es poco probable que tales medidas resuelvan los desafíos fiscales subyacentes.
El resultado inevitable
Si no se realizan cambios significativos, el sistema de Seguridad Social se verá obligado a reducir los beneficios en todos los ámbitos en aproximadamente un 20% a partir de 2034. Este resultado no es simplemente una predicción sino una consecuencia legal del agotamiento de los fondos. El escenario más probable es una combinación de ajustes a las tasas impositivas, límites a los ingresos y estructuras de beneficios, aunque la forma exacta sigue siendo incierta.
En última instancia, el futuro de la Seguridad Social depende de decisiones políticas proactivas. Sin ellos, millones de estadounidenses enfrentarán una reducción significativa de sus ingresos de jubilación en la próxima década.






















