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Los océanos continúan atrapando niveles récord de calor

Los océanos continúan atrapando niveles récord de calor

Los océanos del mundo han vuelto a batir récords de absorción de calor, marcando el octavo año consecutivo de aumento de la retención de energía térmica. En 2025, absorbieron una cantidad sin precedentes de 23 zettajulios de calor, una cifra que supera incluso el récord anterior establecido en 2024. Esta tendencia de calentamiento continuo subraya la aceleración de la crisis climática del planeta, incluso si las temperaturas de la superficie no han aumentado tan dramáticamente.

La magnitud del calentamiento de los océanos

Un zettajulio representa una cantidad de energía casi inimaginable: un sextillón de julios. Para poner esto en perspectiva, los 23 zettajulios absorbidos en 2025 equivalen al rendimiento explosivo de 12 bombas atómicas del tamaño de Hiroshima detonando bajo el agua. Los científicos también calculan que esto es energía suficiente para hervir dos mil millones de piscinas olímpicas, o 200 veces el consumo eléctrico de toda la población humana en un solo año.

La investigación, publicada en Advances in Atmospheric Science, fue realizada por más de 50 científicos de Estados Unidos, Europa y China. Destaca que los océanos absorben más del 90% del exceso de calor atrapado en la atmósfera, actuando como el principal sumidero de calor del planeta.

Por qué es importante el calor del océano profundo

Si bien las mediciones de la temperatura global a menudo se centran en lecturas de superficie, el estudio enfatiza la importancia crítica de rastrear el contenido de calor en profundidad. Las profundidades del océano se están calentando a un ritmo más lento pero almacenan mucha más energía térmica. Esto se debe a que el calor circula lentamente hacia abajo, ayudado por las corrientes y los patrones de circulación oceánica.

Como explica Zeke Hausfather, científico investigador de Berkeley Earth: “El contenido de calor del océano es, en muchos sentidos, el termostato más confiable del planeta. Ahí es donde va todo el calor, y esa es la razón por la que casi todos los años establecemos un nuevo récord de contenido de calor del océano, porque el océano absorbe mucho calor”.

Las implicaciones a largo plazo son graves: incluso si se detuvieran inmediatamente las emisiones de combustibles fósiles, se necesitarían siglos para que este calor almacenado circulara por el océano. Como lo expresa Raphael Kudela, profesor de ciencias oceánicas en UC Santa Cruz: “Lo que la gente a menudo no comprende es que se necesitaron 100 años para que los océanos se calentaran tanto en profundidad… Vamos a pagar este costo durante un tiempo muy, muy largo, porque ya hemos puesto el calor en el océano”.

Cómo medimos el calor del océano

El seguimiento de las temperaturas del océano ha evolucionado con el tiempo. La recopilación de datos iniciales se remonta a los viajes transatlánticos de Benjamin Franklin en el siglo XVIII y a la expedición del HMS Challenger en la década de 1870. Sin embargo, la medición consistente de las temperaturas de las profundidades marinas es un desarrollo relativamente reciente.

Hoy en día, los científicos dependen de una combinación de:

  • Argo flota: Una red global de más de 3500 boyas robóticas que recopilan datos de temperatura desde varias profundidades.
  • Sensores basados ​​en barcos: Instrumentos montados en cascos y boyas.
  • Medidas satelitales: Teledetección de temperaturas de la superficie del mar.
  • Sensores transmitidos por animales: Dispositivos acoplados a mamíferos marinos para recopilar datos en regiones inaccesibles.
  • Modelos matemáticos: Predicciones algorítmicas entrenadas en conjuntos de datos existentes.

Este enfoque multifacético garantiza que los datos sean consistentes, a pesar de los desafíos de monitorear un entorno tan vasto.

Los inevitables efectos a largo plazo

La continua absorción de calor por los océanos garantiza consecuencias significativas y duraderas para la estabilidad climática y los ecosistemas marinos. Incluso si las emisiones se redujeran drásticamente, el calor ya almacenado seguirá impulsando el calentamiento durante siglos. Las tendencias actuales demuestran que los océanos del planeta no sólo se están calentando: se están convirtiendo en una reserva térmica que dictará los patrones climáticos para las generaciones venideras.

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