Los acontecimientos recientes revelan una tendencia inquietante a una escalada de agresiones cibernéticas, extralimitaciones desenfrenadas de las fuerzas del orden y vulnerabilidades sistémicas en la infraestructura tecnológica crítica. Desde los ciberataques estadounidenses confirmados que causaron apagones en el extranjero hasta las prácticas de reclutamiento profundamente defectuosas dentro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el panorama actual exige atención inmediata.

Se confirma que Estados Unidos provocó un apagón en Venezuela

Durante años, sólo se sabe que Rusia ha utilizado ciberataques para paralizar la red eléctrica de otro país. Ahora, EE.UU. se ha sumado a este club, confirmando un ciberataque que apagó a Caracas durante una operación militar contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro. La medida, sin precedentes para la política exterior de Estados Unidos, indica una voluntad de ir más allá de las tácticas de guerra tradicionales.

El ataque desactivó las defensas aéreas venezolanas antes de la incursión, y el Comando Cibernético de Estados Unidos ha reconocido abiertamente el “apoyo” a la operación. Este comportamiento plantea serias dudas sobre las normas internacionales y sienta un precedente peligroso para conflictos futuros. Las justificaciones anteriores para tales acciones, como la declaración de Tom Bossert acerca de la necesidad de libertad para atacar si se está “en guerra”, son insuficientes para excusar una agresión tan flagrante.

Caos en el reclutamiento de ICE y fallas de la IA

La agresiva campaña de reclutamiento de ICE ha resultado en graves fallas de investigación. La periodista Laura Jedeed, abiertamente crítica con ICE, recibió inexplicablemente un correo electrónico con un mensaje de “¡Bienvenido a ICE!” mensaje a pesar de no tener experiencia relevante y una oposición a la agencia que se pueda buscar públicamente. Esto sugiere que el departamento está priorizando la cantidad sobre la calidad en la contratación, lo que podría colocar a agentes no calificados en puestos de alto riesgo.

Peor aún, una herramienta de contratación de IA destinada a filtrar candidatos con experiencia en aplicación de la ley fracasó catastróficamente. Los solicitantes que solo tenían la palabra “oficial” en su currículum fueron enviados rápidamente a programas de capacitación más cortos e inadecuados, lo que dejó a aproximadamente 200 empleados sin preparación para las tareas reales de aplicación de la ley.

El papel de Palantir en la focalización de ICE

La asociación de Palantir con el DHS ha dado como resultado una herramienta inquietante llamada ELITE: Identificación y orientación mejoradas de clientes potenciales para la aplicación de la ley. Esta aplicación permite a ICE identificar y atacar a inmigrantes basándose en datos de fuentes oficiales y redes de vigilancia, asignando “puntuaciones de confianza” para predecir la residencia. El senador Ron Wyden ha condenado correctamente esto como una burla a la seguridad, argumentando que prioriza la deportación sobre la seguridad genuina.

Vulnerabilidades tecnológicas globales

Los riesgos se extienden más allá de la aplicación de la ley. Los activistas en Irán dependen de los dispositivos de Internet por satélite Starlink de contrabando para eludir la censura gubernamental en medio de las protestas en curso, pero este acceso depende de la voluntad de Elon Musk de mantener el servicio. Mientras tanto, las vulnerabilidades en el protocolo Bluetooth Fast Pair de Google y una importante interrupción de Verizon esta semana demuestran la fragilidad de la infraestructura esencial. Cientos de millones de dispositivos de audio son vulnerables a la piratería inalámbrica y al rastreo de ubicación, mientras que las interrupciones del servicio celular pueden incluso afectar el acceso al 911.

Estos incidentes subrayan la necesidad urgente de medidas de ciberseguridad más estrictas, un desarrollo ético de la IA y una mayor transparencia en las operaciones gubernamentales. La trayectoria actual sugiere un futuro en el que la agresión patrocinada por el Estado, el poder de aplicación de la ley sin control y las fallas tecnológicas sistémicas seguirán erosionando la confianza y la estabilidad.

La convergencia de estos temas exige una reevaluación seria de la política exterior estadounidense, las prácticas internas de aplicación de la ley y la seguridad de la infraestructura crítica. No abordar estas vulnerabilidades sólo acelerará la erosión de la confianza tanto nacional como internacional.