La reciente decisión de Canadá de reducir los aranceles a los vehículos fabricados en China es una señal preocupante para los fabricantes de automóviles estadounidenses que ya están perdiendo terreno en los mercados globales. La medida permite a los fabricantes de automóviles chinos como BYD, SAIC y Geely establecerse en Canadá, socavando potencialmente el dominio de General Motors y Ford, dos de las mayores empresas automotrices con sede en Estados Unidos.

Erosión de la cuota de mercado mundial

Durante años, GM y Ford han enfrentado una competencia cada vez mayor por parte de los fabricantes de automóviles chinos en Asia, Europa y América Latina. Ahora, esta competencia se está expandiendo a América del Norte. China ya ha establecido una fuerte presencia en México y gran parte de América Latina, y la reducción arancelaria canadiense podría abrirles otro mercado importante.

No se trata sólo de perder ventas; se trata de un cambio fundamental en cuanto a dónde pueden competir estas empresas. Según Erik Gordon, profesor de la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan, si los fabricantes de automóviles estadounidenses continúan perdiendo terreno en Canadá, México y otros mercados clave, corren el riesgo de convertirse en fabricantes de nicho centrados casi por completo en el mercado interno estadounidense.

El mercado estadounidense no es suficiente

La realidad es que el mercado estadounidense tiene preferencias únicas: las camionetas grandes y los SUV dominan las ventas, pero estos vehículos son mucho menos populares en muchas otras partes del mundo. Si los fabricantes de automóviles estadounidenses no pueden competir eficazmente fuera de este nicho, dependerán cada vez más de un grupo cada vez menor de clientes globales.

Como dijo Gordon: “Existe un peligro real de que el mercado para los fabricantes de automóviles estadounidenses sea en gran medida Estados Unidos, y sólo la parte del mercado estadounidense que quiere grandes SUV y camionetas”.

Significado simbólico

Si bien la reducción arancelaria inicial sólo cubre menos del 3% del mercado automovilístico canadiense, expertos como Lenny LaRocca de KPMG destacan su importancia simbólica. “Es muy simbólico y significativo para la industria”, dijo LaRocca, añadiendo que los fabricantes de automóviles estadounidenses “lo están tomando muy en serio”.

Las políticas comerciales de Trump influyeron

La situación se complica aún más por el legado de las políticas comerciales del expresidente Trump. Su retórica hostil hacia Canadá y los aranceles del 25% sobre las importaciones de automóviles perturbaron gravemente la altamente integrada industria automotriz norteamericana, debilitando a los fabricantes canadienses y creando oportunidades para los competidores extranjeros.

Este acuerdo con China es sólo el ejemplo más reciente de cómo estas políticas han remodelado el panorama automotriz, dejando a los fabricantes estadounidenses luchando por adaptarse.

En resumen, la reducción arancelaria canadiense es una señal de advertencia: los fabricantes de automóviles estadounidenses deben innovar y competir agresivamente si quieren seguir siendo relevantes en un mercado automotriz cada vez más globalizado. El futuro de estas empresas puede depender de su capacidad para expandirse más allá de las preferencias limitadas de la base de consumidores estadounidenses.