La NASA ha retrasado el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada destinada a volar alrededor de la Luna, citando un problema crítico con el cohete Space Launch System (SLS). La nueva ventana de lanzamiento objetivo es en abril, después de que una falla en el sistema de flujo de helio dentro de la etapa de propulsión criogénica del cohete obligó a retroceder al Edificio de Ensamblaje de Vehículos.
El problema, identificado durante las pruebas de rutina, impide la purga adecuada de los motores y la presurización de los tanques de combustible, funciones esenciales para un lanzamiento seguro. Si bien sistemas similares pasaron ensayos anteriores, esta última falla requiere reparaciones antes de continuar. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció el revés, pero enfatizó la dedicación del equipo para superar los desafíos, estableciendo paralelismos con las dificultades enfrentadas durante el programa Apolo.
Por qué esto es importante: Este no es el primer retraso para Artemis II. Los problemas anteriores incluyeron fugas de hidrógeno detectadas durante ensayos generales húmedos, lo que provocó reemplazos de sellos y nuevos aplazamientos. Los repetidos reveses de la misión subrayan la complejidad de los vuelos espaciales modernos y los estrictos estándares de seguridad requeridos para las misiones tripuladas. Los retrasos también plantean dudas sobre el cronograma y el presupuesto del programa, particularmente porque la NASA apunta a una exploración lunar sostenida con una futura base lunar.
La misión Artemis II, cuando finalmente se lance, enviará la cápsula Orion en un vuelo de 10 días al espacio más lejos que cualquier misión tripulada hasta la fecha, superando el récord del Apolo 13 en más de 400.000 kilómetros. La cápsula regresará para un amerizaje en el Océano Pacífico frente a San Diego, California. Aunque no es una misión de aterrizaje (está reservada para Artemis III), este vuelo es fundamental para validar las capacidades de la NASA para devolver a los humanos a la órbita lunar y allanar el camino para la exploración espacial a largo plazo.
La capacidad de la NASA para resolver este último problema y cumplir con la ventana de abril será un indicador clave del progreso del programa. La agencia sigue comprometida con sus ambiciosos objetivos, incluido el establecimiento de una presencia permanente en la Luna.
“El presidente creó Artemisa como un programa que superará con creces lo que Estados Unidos logró durante el Apolo… Regresaremos en los años venideros, construiremos una base lunar y emprenderemos lo que deberían ser misiones continuas hacia y desde el entorno lunar”. — Jared Isaacman, administrador de la NASA
