La industria naviera mundial, ya afectada por las recientes crisis, se enfrenta una vez más a graves perturbaciones tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Ryan Petersen, director ejecutivo de la empresa de logística Flexport, informa que la frágil recuperación de las cadenas de suministro se ha hecho añicos, revirtiendo los avances logrados en la estabilización de las rutas comerciales posteriores a la pandemia.
Regreso a la incertidumbre
Después de un breve período de relativa calma (incluida la reapertura de las rutas marítimas del Mar Rojo y posibles reembolsos de aranceles por parte de la administración Trump), el conflicto ha reintroducido un caos generalizado. Las principales compañías navieras están deteniendo rutas a través de puertos clave del Medio Oriente, incluidos los de Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, lo que obliga a los importadores a desviar la carga a mitad del viaje, incurriendo en costos sustanciales de almacenamiento que inevitablemente se trasladarán a los consumidores.
La situación se ve agravada por el hecho de que muchos buques ahora están desactivando los sistemas de rastreo o falsificando sus ubicaciones para evitar ataques, lo que hace que el monitoreo en tiempo real no sea confiable. Cerca del Estrecho de Ormuz se está formando un atasco de barcos que se asemeja a un grave atasco de tráfico.
Crisis energética y presiones inflacionarias
Más allá de la interrupción inmediata del transporte de contenedores, Petersen advierte sobre una posible escasez de energía. El suministro mundial de petróleo ya es escaso y un conflicto prolongado podría llevar los precios a niveles insostenibles. Estados Unidos podría considerar asegurar los buques que viajan a través del estrecho a un costo potencial de cientos de miles de millones de dólares, lo que agregaría otra capa de carga financiera. Es probable que este gasto se cubra imprimiendo más dinero, lo que podría alimentar una mayor inflación.
La respuesta de Flexport y el dilema de la IA
Flexport, diseñado para afrontar las interrupciones de la cadena de suministro utilizando tecnología en la nube, ahora está en condiciones de demostrar su valor. Sin embargo, la crisis desvía a la empresa de su objetivo estratégico principal: integrar la IA para optimizar las operaciones. Petersen destaca que el sistema automatizado de corretaje aduanero de Flexport, mejorado por un nuevo auditor de IA, ha reducido los errores del 5% al 0,2%. El enfoque en la gestión de crisis está retrasando el progreso en esta tecnología que aumenta la eficiencia, que Petersen considera vital para la competitividad a largo plazo.
“El verdadero problema no es sólo el costo; es que la IA es fundamentalmente mejor en estas tareas, y nos estamos alejando de aprovechar ese potencial”.
Perspectiva
La guerra en Irán ha vuelto a hundir el transporte marítimo mundial en el caos, exacerbando las presiones inflacionarias y obligando a las empresas a adaptarse a un entorno impredecible. A menos que el conflicto se resuelva rápidamente, las perturbaciones probablemente persistirán, socavando la estabilidad económica y retrasando los avances tecnológicos dentro de la industria logística.























