La pandemia de Covid-19 expuso una crisis silenciosa en la infraestructura estadounidense: los estados dependían de sistemas COBOL (lenguaje común orientado a los negocios) de 60 años de antigüedad para obtener beneficios de desempleo, y pocos desarrolladores sabían cómo solucionarlos. Esto no es sólo una peculiaridad histórica; Las ineficiencias en COBOL le costaron a la economía estadounidense unos 105 mil millones de dólares solo en 2020. A pesar de esto, COBOL persiste, impulsando todo, desde registros de vehículos de motor hasta billones de dólares en transacciones financieras diarias.
Los orígenes de una lengua ubicua
COBOL surgió en 1959 a partir de un comité que buscaba resolver el alto costo y la complejidad de la programación inicial. El objetivo era un lenguaje que cualquiera pudiera entender, incluso los que no eran programadores. El Departamento de Defensa de EE.UU. rápidamente adoptó el proyecto, obligando a compiladores COBOL en contratos federales, asegurando su dominio durante la Guerra Fría.
El éxito de COBOL radica en la independencia de sus máquinas y su rápida proliferación. Su diseño fue deliberadamente simple, utilizando un inglés sencillo y cientos de palabras como “es” y “entonces”, con el objetivo de lograr un código autodocumentado. Sin embargo, esta legibilidad se disolvió en programas grandes, lo que llevó al infame “código espagueti” debido a la declaración incondicional “IR A”.
Por qué COBOL sigue siendo esencial
A pesar de las críticas de científicos informáticos como Edsger Dijkstra, que calificó su uso de “delito penal”, COBOL prosperó. Su punto fuerte reside en su precisión para aplicaciones financieras, ya que utiliza aritmética de punto fijo en lugar de punto flotante, lo que lo hace ideal para manejar grandes sumas con precisión.
Los defectos del lenguaje fueron reconocidos desde el principio; El diseñador Jean Sammet admitió que un error clave fue la falta de “parametrización”, hacer que los cambios en una parte de un programa afecten a todo el sistema. Esta complejidad hace que las actualizaciones modernas sean excepcionalmente difíciles, como se ve en los problemas de Nueva Jersey con su sistema de desempleo.
El futuro de COBOL: IA y desafíos de conversión
Hoy en día, empresas como IBM ofrecen herramientas de conversión basadas en inteligencia artificial y prometen reescribir los sistemas COBOL en lenguajes modernos. Sin embargo, estos esfuerzos a menudo dan como resultado “JOBOL”, un híbrido confuso que conserva la estructura de COBOL pero pierde su legibilidad. Simplemente reemplazar COBOL con Java no soluciona los problemas subyacentes.
La persistencia de COBOL es una advertencia: lo que parece eficiente en el papel puede convertirse en un riesgo peligroso con el tiempo. A pesar de sus deficiencias, el lenguaje sigue profundamente arraigado en la infraestructura crítica y eliminarlo está resultando mucho más difícil de lo que nadie anticipó.






















