El riesgo en las finanzas no es sólo una palabra de moda. Es una provisión económica específica por el riesgo que implica una inversión o préstamo. Piense en ello como el precio que paga por la incertidumbre.
Considere un banco que presta dinero. La principal preocupación es el riesgo de impago. Esta es simplemente la posibilidad de que un prestatario no pague el préstamo. Si un banquero calcula una baja probabilidad de incumplimiento, cobrará una tasa de interés base más una prima. Esa prima es el costo del riesgo. Cuanto mayor sea el riesgo presunto, mayor será la prima.
Las inversiones en acciones son diferentes. Llevan un riesgo implícito. No hay garantía de devolución. Podrías ganar dinero. Podrías perderlo. Este es el riesgo comercial o riesgo de variabilidad. Mide cuánto podría variar su rendimiento real hacia arriba o hacia abajo con respecto a lo esperado.
La gente generalmente odia esta incertidumbre. La mayoría de las personas son reacias al riesgo. Quieren minimizar su exposición. Quieren seguridad.
La economía no está de acuerdo. Fomenta la toma de riesgos. La innovación es arriesgada. Podría fallar. Pero también impulsa el crecimiento económico. Sin riesgo no hay progreso.
¿Cómo gestionamos esta tensión? Existen varias instituciones para agrupar o transferir riesgos. La industria de seguros es el actor más importante aquí. Vende protección contra crisis financieras específicas, como enfermedades o accidentes. Paga una prima para evitar una pérdida catastrófica.
Pero, ¿qué sucede cuando el sistema no valora correctamente el riesgo?
