Las facturas de electricidad están aumentando rápidamente en todo Estados Unidos, impulsadas por la creciente demanda de hogares, empresas y, especialmente, centros de datos que alimentan el auge de la inteligencia artificial. Las tarifas minoristas nacionales aumentaron un 5% sólo en noviembre, superando la inflación general. El hogar promedio gasta ahora $178 mensuales por 1.000 kilovatios-hora, y es probable que se produzcan nuevos aumentos debido al severo clima invernal reciente.
Planes de infraestructura a largo plazo frente a soluciones a corto plazo
Una iniciativa bipartidista encabezada por el expresidente Trump propone construir nuevas centrales eléctricas en 13 estados del este y en D.C. para hacer frente al aumento de los costos. Sin embargo, los expertos en energía advierten que la construcción de nueva infraestructura es un proceso que lleva años y no brindará un alivio inmediato.
Esto pone de relieve una brecha crítica: si bien se necesitan soluciones a largo plazo, los estados tienen palancas que pueden utilizar ahora para aliviar la presión financiera sobre los consumidores.
Acciones inmediatas que los estados pueden tomar
Los gobernadores estatales, los legisladores y los reguladores de servicios públicos pueden implementar varias medidas para lograr un impacto más rápido:
- Programas de respuesta a la demanda: Incentivar a los residentes y empresas a reducir el uso durante las horas pico. Esto desplaza la carga, reduciendo los precios mayoristas.
- Modernización de la red: Actualizar la infraestructura antigua para reducir las pérdidas de transmisión (energía desperdiciada en la entrega).
- Incentivos de energía renovable: Acelerar el despliegue de energías renovables más baratas como la solar y la eólica. Esto protege contra la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles.
- Estándares de eficiencia energética: Hacer cumplir estándares más estrictos para electrodomésticos y edificios. La menor demanda se traduce directamente en facturas más bajas.
Por qué esto es importante: el factor IA
El aumento de la demanda de energía no se debe sólo al crecimiento de la población o al clima estacional. Los centros de datos de inteligencia artificial están consumiendo cantidades de electricidad sin precedentes. Esta tendencia no hará más que acelerarse, lo que hará que la planificación energética a largo plazo y la gestión de costes a corto plazo sean esenciales. Si no se adaptan, se corre el riesgo de que la electricidad sea inasequible para muchos hogares y obstaculice el crecimiento económico.
La crisis actual subraya la urgencia de que los estados adopten tanto planes de infraestructura con visión de futuro como intervenciones políticas inmediatas. Sin un enfoque combinado, los consumidores seguirán siendo los más afectados por el aumento de los costes energéticos.






















