Petróleos de Venezuela, SA, mejor conocida como PDVSA, no es sólo una empresa. Es el latido financiero de Caracas. Creada el 1 de enero de 1976, esta entidad estatal surgió de la nacionalización total de la industria petrolera. Hoy en día, ostenta el título de extraer la mayor parte de las divisas de Venezuela.

Pero el camino hacia ese monopolio no fue una línea recta. Fue un asedio de décadas contra potencias extranjeras.

El lento dominio del control extranjero

Las compañías petroleras extranjeras habían estado drenando el oro negro de Venezuela desde la Primera Guerra Mundial. En 1971, el ambiente político había cambiado. El gobierno ya no podía ignorar el drenaje. Tomaron medidas para frenar la influencia de estos concesionarios extranjeros que habían estado explotando los campos del país durante décadas.

La estrategia fue metódica. El Estado prohibió la venta de nuevas concesiones. Nacionalizó los que ya habían sido vendidos pero aún no explotados. Y fijó un calendario rígido para la expropiación de las operaciones en curso.

El proceso de nacionalización fue diseñado para despojar a las entidades extranjeras de su control manteniendo los niveles de producción.

Fue una clase magistral de convulsión gradual. El gobierno no tomó todo de una vez. Esperó. Presionó. Esperó hasta que las empresas extranjeras no tuvieron más remedio que abandonar o aceptar el dominio estatal.

Un breve regreso a manos extranjeras

Luego vino un giro. En 1995, el gobierno cambió de rumbo. Permitió que la inversión extranjera regresara a la exploración y producción de petróleo. Este fue un giro significativo. Después de años de política aislacionista, Venezuela volvió a abrir sus puertas.

¿Por qué? Probablemente porque mantener la industria requería capital y tecnología que el Estado ya no podía proporcionar por sí solo. Pero el núcleo permaneció. PDVSA todavía controlaba la narrativa.

Lo que realmente hace PDVSA

Desde su fundación en 1976, PDVSA ha sido más que un simple extractor de crudo. Es una bestia integrada verticalmente. Se encarga de:

  • Exploración
  • Refinación
  • Comercialización

Se ocupa de petróleo, petroquímicos y gas natural. También exporta estos productos petrolíferos a nivel mundial. Esta integración vertical le otorga un poder inmenso. Pero también crea un riesgo inmenso. Cuando una parte de la cadena falla, todo el sistema tiembla.

La realidad de la industria petrolera venezolana

La historia de PDVSA es la historia de Venezuela misma. Subió sobre el petróleo. Cayó sobre el petróleo. Se suponía que la nacionalización de la industria en 1976 aseguraría el futuro de la nación. Sí proporcionó divisas. También concentró demasiado poder en muy pocas manos.

Hoy, la sede en Caracas sigue siendo un símbolo de esa época. ¿Pero los campos? Cuentan una historia diferente. La infraestructura está envejeciendo. La tecnología está desactualizada. ¿Y la voluntad política? Fluctúa con el precio del crudo Brent.

¿Qué pasa cuando el precio baja? Ésa es la pregunta que nadie en Caracas quiere responder en voz alta. El legado de PDVSA está escrito en barriles de crudo y miles de millones de dólares en ingresos perdidos. Es una advertencia sobre la abundancia de recursos y la decadencia institucional.

El petróleo todavía está ahí. La pregunta es quién puede contarlo.